VII Semana Mujer y Ciencia

Con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, el CENIEH y la Universidad de Burgos organizan una semana dedicada a las Científicas Pioneras.

 [Info aquí]

Anuncios
Publicado en Ciencia e Investigación, Comunicaciones, Divulgación, Estudiantes, Eventos | Deja un comentario

The Evolution Man, Or, How I Ate My Father

Éras una vez, hacia finales del Pleistoceno, una familia de hombres mono que vivían en una región del centro de África. El patriarca del clan se llamaba Edward y su vida estaba dedicada a una única gran obsesión: que el hombre mono evolucione. Ya en su vida había perdido muchos hijos y familiares debido a los ataques de los predadores y veía como única solución imponerse al resto de las especies animales como especie superior. Para llevar a cabo su objetivo, Edward descubrió el fuego y lo llevó a su caverna para resguardarse del ataque de las fieras. El tío Vanya, hermano de Edward, gran simio y guardián de las tradiciones, claramente se negó a esta brujería al igual que hace tiempo se había negado a bajar de los árboles para mudarse a la cueva donde vivía el resto de la familia. A pesar de que Vanya expresó siempre desprecio y desaprobación para todas estas modernidades tan peligrosas, tenemos que mencionar que se sintió irresistiblemente atraído por los sabores de la carne asada al fuego. Pero ésta es una otra historia. Ernest, es el hijo de Edward, era un buen chico, y estaba muy feliz con los descubrimientos de su padre. El fuego lo mantenía calientito en las frías noches de invierno, la cueva era mucho más cómoda para dormir y la caza era mucho más sencilla. Sin embargo, en todas las historia de verdad, siempre hay un momento en que los protagonistas encuentran dificultades que los ponen a prueba. Y serán precisamente algunas de las decisiones “modernas y evolutivas” de su padre Edward, las que provocarán una amenaza para el grupo…

Roy Lewis, escritor y periodista británico nacido en 1913 y fallecido en 1996, estudió en la Universidad de Oxford y en la London School of Economics y trabajó en The Times y The Economist. El libro “Por qué me comí a mi padre” es probablemente una de las más divertidas de su obra. Los anacronismos mezclados con un estilo de humor “british” de primer nivel generan un libro de lectura obligada. La versión original es del 1960: “The Evolution Man – How I ate my father”.

“Sin embargo nuestra fuerza radica en nuestra falta de especialización… – pero ¿qué más cosas se pueden hacer? – insistió mi hermano. – Espera y verás – dijo mi padre, apretando los labios -. Espera y verás. “ (Cap. 5 p. 55)

Publicado en Divulgación, Libros, Paleantropología | Etiquetado , | Deja un comentario

La ciencia y el arte VI. Ciencias experimentales y conservación del patrimonio

Sexto volumen de esta publicación que expone, de manera accesible, las posibilidades que las ciencias ofrecen en la mejora de la investigación y la conservación de los bienes culturales. La mayor parte de las técnicas de análisis que se emplean en el estudio de los bienes culturales, se han desarrollado previamente en otras áreas de investigación científica, la industria, la medicina y la ingeniería, y se han adaptado a sus necesidades específicas derivadas de la propia naturaleza única de las obras de arte y bienes de interés cultural. Uno de los aspectos que más preocupa a los profesionales y responsables de estos objetos es el daño que pueden sufrir al emplear estas técnicas de análisis. Este hecho es clave para entender la terminología que existe y que es objeto de reflexión en este trabajo.

[Descarga PDF gratuito aquí]

Publicado en Ciencia e Investigación, Fotografías, Imágenes, Libros | Deja un comentario

A controversial femur …

Few scientists have had access to a thigh bone kept in a French collection for over a decade. When anthropologists meet in France at the end of January, one of the most provocative fossils in the study of human evolution will not feature on the agenda. The approximately 7-million-year-old femur1 was examined more than a decade ago by scientists in the French city of Poitiers, but has yet to be thoroughly described in a published scientific paper. The fossil may belong to the earliest known hominin, the group that includes humans and their extinct relatives. Few people have had access to it, but two scientists who analysed the bone briefly in 2004 have prepared a preliminary description of it. They had hoped to present their analysis at the meeting, which is organized by the Anthropological Society of Paris and is taking place in Poitiers. But the proposal by Roberto Macchiarelli, a palaeoanthropologist at the University of Poitiers and France’s National Museum of Natural History in Paris, and Aude Bergeret, director of the Museum of Natural History Victor-Brun in Montauban, France, was rejected by the conference organizers. “This specimen is really important. It’s critical,” says Macchiarelli, who has shared his unpublished report with Nature’s news team. The femur probably belongs to a species called Sahelanthropus tchadensis

[Sigue leyendo este artículo en Nature]

Publicado en Paleantropología | Etiquetado , | Deja un comentario

Montmaurin-La Niche

La mandíbula humana del yacimiento francés de Montmaurin-La Niche no es nueva. Ya se descubrió hace unas cuantas décadas, más exactamente en 1949. Pero ahora ha sido nuevamente objeto de estudio. Este nuevo trabajo lo acabamos de publicar en la revista PLoS ONE, y en él hemos participado el equipo de Antropología Dental del CENIEH (España) y el Museo de Historia Natural de París (Francia). En concreto, hemos reexaminado los caracteres morfológicos discretos que pudieran tener señal taxonómica. Los resultados nos indican que Montmaurin-La Niche comparte sólo unos pocos rasgos derivados, los cuáles están también presentes en Neandertales. Por contra, esta mandíbula está emparentada de un modo más estrecho con los homininos africanos y europeos del Pleistoceno Inferior y Medio, debido principalmente a la presencia de caracteres primitivos presentes en la base del clado Homo.

Mario Modesto-Mata

Publicado en Anatomía, Antropología, Artículo | Etiquetado , | Deja un comentario

De dónde sale el dinero para investigar

Uno de los problemas que más quita el sueño a los investigadores es conseguir el dinero para investigar. Y dentro de este apartado, hay un documento con el que todo investigador se pelea una y otra vez (aparte del artículo científico). Vamos a hablar hoy del proyecto de investigación. Tanto investigadores consolidados como los que empezamos necesitamos dinero para realizar nuestra actividad científica. Dinero para pagar, entre otras cosas, los productos que se consumen en los experimentos, las salidas al campo para recoger muestras o realizar observaciones, las visitas a los museos, los aparatos (muy costosos) necesarios para algunos experimentos y análisis, el material de oficina, o las inscripciones y viajes a congresos. Sin olvidarnos de los contratos para técnicos de laboratorio, becarios u otros doctores. La lista es larga y los detalles van a depender del tipo de investigación. ¿De dónde sale el dinero? En su mayoría, este dinero viene de las agencias de financiación públicas o privadas (dejo de lado el sector empresarial) que se dedican a gestionar la inversión de los gobiernos o fundaciones filantrópicas. Así que en gran parte, el dinero viene de nuestros impuestos. Este dinero, obviamente, no es infinito. Así que para conseguir una parte y poder realizar nuestro trabajo, los investigadores competimos entre nosotros. Esta competición consiste en escribir un proyecto de investigación y enviarlo para que estas agencias decidan a quien le dan el dinero para trabajar y a quien no. Imagina que eres un carpintero que necesita un martillo y clavos para hacer unas sillas. Pero debes competir con otros carpinteros en tu misma situación para conseguirlos. Lo haces enviando tus planes de creación y venta de las sillas para convencer a tu gobierno de que tus sillas van a ser las mejores, y que para ello deben financiar la compra del martillo y los clavos que necesitas. Las estrategias para repartir el dinero entre todas las propuestas de proyectos de investigación que llegan a las agencias es un tema caliente. En teoría el criterio último es la excelencia (una palabra tan usada como ambigua). Esto se consigue con un proceso de revisión por pares, similar a la del artículo científico, pero con el objetivo último de seleccionar las solicitudes mejor posicionadas para responder a una pregunta de interés con un beneficio para la sociedad (en un sentido amplio; muchas veces, simplemente incrementar el conocimiento). En la práctica, no es muy diferente de una lotería …

[Sigue leyendo este articulo en “Ciencia Paladina” … de obligada lectura!!!]

Publicado en Ciencia e Investigación, Vida Académica | Etiquetado , | Deja un comentario

Los fuertes brazos de las mujeres prehistóricas

Un estudio sobre los restos de las extremidades de los campesinos prehistóricos de las primeras sociedades agrícolas revela que los miembros superiores de las mujeres tenían que haber sido muy fuertes y estaban acostumbrados a la fatiga. Este patrón se verifica comparando los datos no solo con las mujeres actuales, sino también con los atletas modernos, incluidos los campeones de remo. Para llegar a estas conclusiones se examinaron con sistemas de escaneo láser 3D 89 espinillas y 78 huesos de los antebrazos de las mujeres pertenecientes al período neolítico, la Edad del Bronce, de la Edad del Hierro, y de la Edad Media en Europa Central. Estos datos se compararon con huesos de piernas y brazos pertenecientes a atletas, campeones de fútbol y remo. Se percataron que, si bien los huesos de las piernas no habían cambiado mucho, los huesos de los brazos de las mujeres prehistóricas eran entre un 5 y un 10 % más “fuertes” que de los de los atletas modernos. La intensificación de la agricultura a menudo se asocia con una disminución de la movilidad y la resistencia ósea a través del tiempo, aunque las mujeres a menudo muestran tendencias menos pronunciadas que los hombres. Por ejemplo, estudios previos de agricultores prehistóricos de Europa Central demostraron una reducción significativa en la rigidez tibial entre hombres, mientras que las mujeres se caracterizaron por baja rigidez tibial, poco cambio temporal y alta variabilidad. La rigidez tibial femenina prehistórica en todos los períodos fue muy variable, pero difería poco de las mujeres sedentarias actuales en promedio, y fue significativamente menor que la de los corredores y jugadores de fútbol. Sin embargo, la rigidez humeral excedió la de los atletas actuales y por esto los autores llegaron a la conclusión que las mujeres prehistórica entrenaban muchos las extremidades superiores. Los autores proponen qué el comportamiento de las mujeres centroeuropeas en la Edad del Bronce estuvo dominado por el trabajo manual intensivo y repetitivo como la molienda del grano, el transporte de pesos o trabajar la tierra. Las mujeres probablemente gastaban una mayor proporción de su tiempo de manera relativamente estacionaria, haciendo actividades que cargan de manera repetitiva e intensa los miembros superiores. El descubrimiento también podría explicar el origen de la osteoporosis moderna: en individuos evolutivamente preparados para soportar importantes trabajos físicos, el estilo de vida sedentario puede haber tenido efectos nocivos.

Publicado en Anatomía, Antropología, Evolución | Deja un comentario