Los brazos marcan diferencia

vitruviomarcoEn el estudio de la evolución del esqueleto postcraneal se han propuesto tres “revoluciones”: La primera ocurrió a finales del Mioceno, cuando aparece la bipedestación. La segunda fue el incremento del tamaño corporal y la adquisición de proporciones corporales humanas que protagonizó la especie Homo ergaster hace 1,8 millones de años. Finalmente, la tercera es la marcada gracilización protagonizada hace 200.000 años por nuestra especie. Pero entre H. ergaster y H. sapiens hay un largo período en el que la arquitectura corporal del género Homo cambió en mosaico.

Todos estos cambios, particularmente los ocurridos entre el género Australopithecus y Homo, han tenido importantes implicaciones a distintos niveles. En un trabajo recientemente publicado, hemos realizado un estudio antropométrico y bioenergético en una muestra de humanos modernos que realizaron una actividad concreta: captación y transporte de cuarcita en la Sierra de Atapuerca. Hemos observamos una estrecha relación entre los distintos segmentos que componen la arquitectura corporal y una mayor o menor eficacia biomecánica y energética. Así pues, aunque un mayor tamaño conlleve un mayor coste calórico en su mantenimiento, unas piernas más largas son energéticamente más eficientes en la locomoción, aspecto que ha dado pie a discutir sobre el origen y eficacia del bipedismo. En el trabajo también hemos observado que la longitud de los brazos tiene una implicación significativa cuando se transportan objetos en las manos (en este caso materia prima lítica), de modo que los brazos más cortos suponen un menor coste durante el transporte. ¿Pudo haber ejercido el transporte de objetos una presión selectiva en la reducción de brazos? Cabe tener en cuenta que en el registro fósil de hace 2 millones de años no sólo se aprecia el cambio corporal entre Australopithecus y Homo con un aumento del tamaño corporal, aumento proporcional de la longitud de piernas y reducción de los brazos, sino que también se ha comprobado un aumento importante en la distancia entre los afloramientos de materias primas y los yacimientos. Finalmente, hemos realizado una ecuación predictiva para estimar y comparar el coste de este actividad en un individuo de la Sima de los Huesos y otro de Australopithecus afarensis.

Podéis leer el artículo en el siguiente enlace: Shorter arms count: The energetic costs of raw material catchment in a new experimental approach at Sierra de Atapuerca

Marco Vidal-Cordasco

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Anatomía, Artículo, Paleantropología y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s